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5 de julio de 2008

Equipo y cuerpo técnico : Juvenil Division de Honor




EL Negro de la Playa de Estorde



REPORTAJE: Alemania 2006
- A un día del España-Francia

El Negro de la playa de Cee


"Torres debe su cambio de ritmo a sus partidos infantiles sobre la arena, según Ramón Marcote, preparador físico del Atlético B"



DIEGO TORRES - Leipzig - 26/06/2006
Ramón Marcote, preparador físico del Atlético B, guarda una foto muy querida. En ella aparece un flaco de 11 años dominando el balón. La tarde declina y el chico juega sobre el lecho marino, liso y apelmazado. Es la cancha natural que forman las mareas bajas y que igual sirve para mariscar que para jugar al fútbol. El niño es su amigo y paisano Fernando Torres. El mismo que se formó como jugador en las playas gallegas de Cee y que quiere ser el martillo de España.

Fernando Torres- RICARDO GUTIÉRREZ

"Francia no está muerta. Que nadie se engañe. Pero pienso estar en los cuartos", afirma el ariete
Cee, en la Costa de la Muerte, es el pueblo de los padres del delantero y el del preparador. Presentado por Marcote, Torres se incorporó con 11 años a la pandilla de los mayores. Comenzó a jugar con ellos todos los días en la playa de Estorde. Hoy, Marcote considera que aquellas jornadas pudieron servir para consolidar la base física de un atleta natural al que Luis Aragonés se refiere como El Negro. "Torres ganaba siempre unos torneos en los que la resistencia y la fuerza eran los verdaderos jueces. Lo hacía contra chavales de 17 o 20 años. Durante los dos meses de verano, día tras día, pasábamos horas jugando. Ese cambio de ritmo diferente, ese puntito de forma que tenía al principio de curso cuando era cadete y juvenil, puede ser que fuera gracias a la playa. Pero no hay una base científica para asegurarlo", recuerda Marcote.
Ahora Marcote ha colgado sus fotos de Torres en Internet (mata-dor.blogspot.com/) aprovechando que mañana se medirá con lo que queda de la defensa más atlética del fútbol en el último decenio: Thuram, Gallas y Makelele. "Francia no está muerta", advierte Torres; "tiene jugadores decisivos que saben que es su última ocasión de ganar un título juntos. Que nadie se engañe. Será durísimo. Pero pienso estar en los cuartos".
Torres piensa en Brasil. Y en Berlín. No lo hace desde la timidez de sus primeros partidos en la playa ni desde la pura intuición. Pertenece a la clase rara de los delanteros estrategas. Se siente un líder. Fue capitán de la selección sub 16, de la sub 17 y de la sub 20. Mañana no llevará el brazalete. Pero es la referencia de muchos de los jóvenes. Con Casillas, Reyes, Iniesta, Cesc y Ramos forma el núcleo de la ola renovadora. Un cambio silencioso que Luis ha impulsado. El técnico suele reprimir su cariño y admiración por Torres. Pero le aprecia tanto que cuando le valora eleva su nivel de exigencia por encima del resto. A ningún otro le ha dado más minutos desde que se hizo cargo del equipo, en 2004.
"Estoy acostumbrado a la presión", asegura Torres; "pero en la selección la exigencia es mayor porque el margen es menor. Es obligatorio ganar y no hay tiempo para rectificar. Sin tanta presión, estaría más tranquilo. Pero hay jugadores como Raúl, Puyol y Albelda que son los que tienen que tirar del equipo porque son la referencia".
El delantero asume la responsabilidad con el propósito de cambiar el destino de España. Mañana tendrá la portería de Barthez a mano. "Del pasado Mundial", lamenta, "nos eliminaron de forma injusta. Siempre se dice que España no pasa de los cuartos y nadie se acuerda de ese día en que quedamos fuera por culpa de un árbitro. Eso me da más ganas de revancha. De demostrar que la última vez estuvimos a punto y que en este Mundial lo vamos a conseguir".
El desafío es histórico y personal. Torres es el segundo máximo anotador, con tres tantos, uno menos que Klose. Después de varios años jugando como segunda punta, vive cómodo como definidor. "Es desagradecido. Si no marcas, igual no tocas el balón", dice; "cuando te mueves como a mí me gusta, bajando a recibir, cayendo a banda, entras más en contacto con él, pero es más complicado tener ocasiones. Llegas al área tras correr 50 metros y no estás fresco".

Fernando Torres pasó largos veranos metiendo goles en un arenal de Galicia

Fernando Torres pasó largos veranos metiendo goles en un arenal de Galicia
El autor del gol que le dio a España la Eurocopa compartió fútbol con sus amigos en Dumbría y Corcubión.

Lunes, 30 de junio de 2008

XORNAL.COM I A Coruña.- Fernando Torres (Madrid, 1984), autor del gol de España en la final de la Eurocopa, fue una estrella del Atlético de Madrid y ahora lo es del Liverpool. Pero mucho antes triunfó en campeonatos de verano que se jugaban en la Costa da Morte. Sus mejores galopadas las ensayó al lado de sus amigos en la playa de Estorde, en Cée.Según informa el diario La Voz de Galicia, la conexión gallega de Fernando Torres hay que buscarla en su padre. José Torres, natural de una aldea de Boqueixón (Santiago). Tenía el genio del fútbol 6 años de edad cuando su progenitor decidió establecer su base para veranear en la Costa da Morte. Fue un poco por azar. Pasó por Estorde y le gustó. Y allí la familia se hizo con un pequeño apartamento frente a la playa donde desde hace casi 20 años no perdonan las vacaciones.Allí, en la pequeña playa de Cee, Torres hizo amigos. Norman, Xacobe, Ramón. Son muchos los vecinos de su quinta de la zona que pueden decir que jugaron con Torres. "La primera vez que lo metí a jugar al fútbol con la pandilla tenía 10 años", recuerda Ramón Marcote, amigo de Torres y preparador físico de las categorías inferiores del Atlético -también ese trabajo se forjó en torno a la pandilla de entonces-. "Era veloz, ágil, versátil, con cambios de ritmo muy agresivos, no le veías grandes alardes de calidad, pero sí fuerza, potencia. Jugaba con un punto diferente", dice Marcote. Y aún tenía 10 años. "Era muy delgado, y en los partidos en la playa corría como un loco", relata su amigo en el mencionado diario coruñés.

Fernando Torres, 'Fernandiño'

Entrevista a Ramón Marcote:Preparador Físico de la Cantera del Atlético de Madrid

«En el fútbol profesional ruedan cabezas muy rápido»

En el año 2000 comenzó a trabajar con la cantera del club colchonero y llegó a ser el cuidador del segundo equipo
Autor: E. E.
Fecha de publicación: 3/7/2008

A Ramón Marcote Pequeño (Cee, 1977) le gusta el fútbol. Lo lleva en la sangre desde pequeño. Confiesa que siempre quiso ser jugador. Pasó una década en la Unión Club Cee y tocó también el Carnota. Y muchos años jugando en la playa y en torneos de la zona con Fernando Torres. A los 17 decidió que había que estudiar. Y lo hizo en lo que le gustaba. Se licenció en A Coruña en INEF y se fue a Madrid con 23 años a buscarse la vida para llegar, un buen día, al Atlético, donde sigue trabajando.
-¿Cómo empezó a trabajar en el club?
-Me fui a Madrid a trabajar en lo que pudiera. Primero lo hice en el Ayuntamiento. Conocí a gente relacionada con el Atlético y ahí empezó todo. Me presentaron a Toni Muñoz, director deportivo del fútbol base, y me llamó. Estuve dos años con los benjamines y los alevines. El segundo año empecé como preparador físico del equipo juvenil nacional y al año siguiente me ofrecieron trabajar con el tercer equipo y no lo dudé. Repetí al año siguiente, y a mitad de temporada me propusieron ser preparador físico del segundo equipo, en Segunda B. -¿Cómo es la experiencia de trabajar con un equipo de esas dimensiones? -Empecé al año siguiente, con José Manuel Sosa como entrenador. La verdad es que no fue una buena temporada ni para el club ni para mí. Me rompí el tendón de Aquiles y estuve tres meses de baja. Cuando volví las cosas no iban bien. La directiva decidió fichar a otro entrenador para el Segunda B. A pesar de que no fue una temporada muy allá, se consiguió sacar a algunos jugadores que llegaron a jugar con el primer equipo, como Marqués, Jacobo o Víctor Bravo. En el aspecto de formación fue un buen año y a nivel personal una experiencia inolvidable, con las exigencias propias de un equipo así. Lo que te queda son ganas de volver a vivirlo. Si pudiera ser en Galicia, mucho mejor. -Dejó el segundo equipo, pero siguió en el Atlético. -Cuando llegó el nuevo entrenador se trajo a todo su cuerpo técnico y yo tuve que dejar el puesto. Al final llegué a un acuerdo con el club y me quedé como preparador del juvenil de división de honor y con el juvenil nacional. -¿Qué diferencia hay entre preparar a equipos pequeños o clubes profesionales? -En el segundo equipo del Atlético la diferencia es la repercusión que tiene todo. Hay un gran seguimiento, se televisan los partidos. También hay una presión muy grande ante resultados adversos. En esos equipos se analiza todo, lo bien hecho y lo mal hecho. No hay nada que deje de ser importante. -Parece algo estresante. -Lo es, mucho, sobre todo si las cosas no van bien. Hay demasiada gente pendiente y buscando culpables. En el fútbol profesional ruedan cabezas muy rápido. Es un mundo muy inestable. -Pero usted aguanta. -Los preparadores físicos somos más estables que otros cargos, como los entrenadores.
-¿Cuáles son sus planes para el futuro?
-No tengo miedo de coger cualquier equipo grande. Estoy deseando una oportunidad y me siento preparado. El año con el segundo equipo me sirvió para curtirme. -¿Y no le tiraba más hacerse futbolista? -Mi ilusión, como la de todos, era esa, pero nunca llegó una oferta y tiré por la calle de los estudios.

El Niño que creció en la Playa de Estorde

Fernando Torres pasó largos veranos metiendo goles en el arenal de Estorde y compartiendo fútbol con sus amigos en Dumbría y Corcubión
Autor: Eduardo Eiroa

Brillar en la Eurocopa es el último paso de una carrera que, a los 24 años de edad, no puede ser larga, pero sí que ha pasado por distintas etapas. Fernando Torres (Madrid, 1984) demuestra hoy su olfato. Se juega con la selección un gran título. Tal vez el más importante de su vida deportiva. Pero antes de llegar ahí, antes de convertirse en estrella indiscutible del Atlético de Madrid primero y del Liverpool después, metió muchos goles en los equipos juveniles del club madrileño. Y otros muchos en los campeonatos de verano que se jugaban en la Costa da Morte.
Y es que el Niño mito fue antes niño, sin mayúsculas, regateando balones con su pandilla de amigos en la playa ceense de Estorde.
Aquella pandilla marcó su vida. Aún hoy Torres regresa con frecuencia a Santiago, donde mantiene relaciones personales fraguadas en esa esa época, una década atrás.
La conexión gallega de Fernando Torres hay que buscarla en su padre. José Torres, natural de una aldea de Boqueixón (Santiago). Tenía el genio del fútbol 6 años de edad cuando su progenitor decidió establecer su base para veranear en la Costa da Morte. Fue un poco por azar. Pasó por Estorde y le gustó. Y allí la familia se hizo con un pequeño apartamento frente a la playa donde desde hace casi 20 años no perdonan las vacaciones.
Allí, en la pequeña playa de Cee, Torres hizo amigos. Norman, Xacobe, Ramón. Son muchos los vecinos de su quinta de la zona que pueden decir que jugaron con Torres. «La primera vez que lo metí a jugar al fútbol con la pandilla tenía 10 años», recuerda Ramón Marcote, amigo de Torres y preparador físico de las categorías inferiores del Atlético -también ese trabajo se forjó en torno a la pandilla de entonces-. «Era veloz, ágil, versátil, con cambios de ritmo muy agresivos, no le veías grandes alardes de calidad, pero sí fuerza, potencia. Jugaba con un punto diferente», dice Marcote. Y aún tenía 10 años. «Era muy delgado, y en los partidos en la playa corría como un loco», relata su amigo.
Desde entonces, el astro comenzó a jugar en las pachangas. Las dos semanas de verano se las pasaba detrás del balón, en la playa de Cee o en los campeonatos de fútbol que se jugaban en la zona.
El ariete del Liverpool, el finalista de la Eurocopa con la selección, sabe lo que es pasar por el campeonato de fútbol playa de Ézaro (Dumbría) o por el de fútbol sala de Corcubión, o por el maratón de fútbol de Cee. Año tras año repetía con los amigos, hasta que la estrella empezó a brillar demasiado. Ganó con España el Mundial sub-17. Tenía 16 años, fue el máximo goleador y elegido mejor jugador de aquella cita. A los 17 debutaría con el primer equipo. Aquel partido, en segunda, fue contra el Leganés. A los cinco minutos había vuelto loco al equipo contrario y logrado la expulsión de uno de sus jugadores. Al año siguiente le tocó Aragonés como entrenador. «Aún se le ve hoy esa forma de ser, tiene mucho carácter, no deja que le den collejas porque sí», cuenta Ramón Marcote.
Torres lo ha logrado casi todo en el fútbol. Ya no pasa desapercibido y hace tiempo que no se deja caer por Cee. Su familia aún se relaja en Estorde, pero el Niño del Liverpool anda menos por la Costa da Morte, esa zona donde, tal vez, se forjaron sus mañas con el balón.

Desde la Playa de Estorde : ¡¡¡Enhorabuena Fer ¡¡¡¡

GRANDE GRANDE GRANDE

ERES EL MÁS GRANDE


TU FAMILIA DE LA PLAYA DE ESTORDE TE DA LA ENHORABUENA

TE LO MERECES


TE QUEREMOSSSSSSSS

xavi y fernando torres (video)

En este video podemos ver como el pequeñajo de mi primo habla sobre Fernando Torres, el cariño con el que le recuerda. Un crack.
Un abrazo fuerte Fer.... Nuestra familia te deseamos lo mejor y que nos sigas haciendo disfrutar con tus goles.

18 de junio de 2008

La Premier sigue a las perlas de la cantera

El fútbol base del Atlético no ha cuajado un buen año en cuanto a resultados, pero hay varios jugadores con un futuro brillante. Lo saben los técnicos del fútbol español y también los de Inglaterra. Arsenal, Chelsea y Liverpool están atentos a las evoluciones de estos jugadores.

F. J. Díaz | | Madrid - 18/06/2008

Los principales clubes ingleses están muy atentos a las perlas de la cantera del Atlético. El club madrileño no ha tenido un buen año en lo referente a los resultados de sus categorías inferiores (tan sólo el Cadete A ha sido campeón), pero hay un ramillete de jugadores con mucho futuro. Lo saben los técnicos de los clubes españoles y también los de la Premier. El gran ejemplo es Ignacio Camacho, que jugó con el primer equipo en un momento donde peligraba la Champions y salió airoso de la prueba. Desde Inglaterra se apunta que Chelsea y Arsenal no pierden de vista sus evoluciones. El centrocampista firmó contrato profesional hasta 2010.

Acercamientos

El caso de Camacho es el más llamativo, pero no es el único. Otro futbolista con un futuro muy prometedor es De Gea, que hará la pretemporada con el Atlético. El club no quiere fichar ningún portero de primer nivel mundial por dos motivos: porque económicamente lo tiene difícil y también porque no quiere cortar la progresión de De Gea, al que el club le hizo contrato profesional hasta 2011. Está llamado a ser el cancerbero del Atlético durante muchos años y el sustituto de Casillas en la Selección. El Arsenal ya ha hecho algún acercamiento.

En el juvenil destaca Keko, campeón de Europa Sub-17, quien también jugará en el B. Y en cadetes hay tres jugadores con mucho futuro. Ha sido habitual ver a los ojeadores de los grandes clubes ingleses en los partidos del primer equipo cadete. Juan Cruz Sol, que trabaja para el Chelsea, Francis Cagigao, ojeador del Arsenal, y Paco De Gracia, que hace las mismas funciones para el Liverpool, saben de las evoluciones de Borja González (hijo de Bastón, entrenador de los porteros del primer equipo), Sergio Marcos, medio centro y el guineano, Pedro Mba, Perico.

7 de febrero de 2008

Las Lagrimas de Moncho

29 de Mayo de 2006
por Patricia Cazón Trapote. Diario AS
nuncatedireminombre.blogspot.com

Acabó el partido y él lloraba, él lloraba con la intensidad de una pérdida, con la amargura con la que se llora cuando se ha dado un paso irreversible. Y no, no era así, pero Moncho lloraba apartado en una esquina de un vestuario como si fuera la primera vez en su vida, como se llora en la última. El Atlético Aviación se jugaba el prestigio y la categoría en esta mañana de junio. Allá, a Butarque, acudieron veintidós chavales con la ambición de tocar el cielo de Leganés en este día que, parecía, estaban destinados ya al infierno de la Regional Preferente. Este era el último día, estos los últimos noventa minutos de una temporada en la que pocas veces salieron del descenso, de la línea roja que separa la Tercera del pozo de la preferente. Un infierno, sí, sobre todo para un filial que lleva el apellido del Atlético de Madrid como segundo nombre. La grada, aséptica, vestía los colores contrarios. Apenas había gente, apenas había rojiblancos. El árbitro pita, los jugadores se conjuran, el principio de un posible adiós comienza. Roberto, Basilio, Quillo, Galán, Urraca, Juanje, Márquez, Otero, Ulises, Expósito, todos nombres desconocidos para el fútbol en general se dejan el alma en el césped con la importa de formar parte de la historia rojiblanca, con la ambición de que este sólo sea un paso más en carrera de ser futbolista a secas. Cuando la vida de alguien, la historia de un club, de un equipo, se termina en noventa minutos, sean buenos o malos, los corazones llevan otro ritmo, cada latido más, es uno menos, lo dice el marcador. Y la radio, la radio es en realidad quien dictamina la situación. Los rojiblancos de Butarque viajan a Santa Ana y a Carabanchel sin moverse de su asiento. Si ellos ganan, el Atlético pierde. Pasan los minutos y así sucede, el futuro del Aviación está en el infierno. El partido acaba, cuando los minutos rebasan el noventa, los corazones no corren, vuelan. La sentencia está a punto de caer, el Atlético se aleja de su categoría y, de pronto, un barullo en el área y un héroe que surge, Expósito. Un balón que entra, una afición que grita, unos periodistas que se abrazan, alguien que llora, Moncho y unas lágrimas que saben a Tercera.